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Este proyecto tiene tres componentes interrelacionados: el desarrollo de murales comunitarios, una intervención estética en espacios públicos y un diploma en producción mural. Los animadores son principalmente mujeres entre 23 y 50 años de edad, de varias nacionalidades, de clase media y educada, y de la izquierda cultural. Los participantes de la comunidad en los proyectos son también principalmente mujeres, entre 8 y 65, e incluyen un rango amplio de gente desde campesinos y trabajadores hasta profesionales. Dos profesores de UAM desarrollan el proyecto de “caos y utopía”, promoviendo una nueva estética y ética en espacios públicos. Los participantes del diplomado son principalmente mujeres de Europa y Norte América, a también de Latino América, quienes están completando 100 horas de capacitación: cinco semanas de clases y nueve meses de trabajo de campo, produciendo murales relacionados con movimientos sociales de Canadá, México, Salvador, Chile, Argentina y Alemania.
Estas iniciativas deben confrontar contradicciones en sus esfuerzos por involucrar a los miembros de las comunidades en el establecimiento de conexiones, aseguramiento de permiso y financiamiento de los proyectos. Ellos pueden confrontar resistencia de las autoridades y de burócratas; los recursos disponibles difieren mucho entre países.
Los objetivos del proyecto son construir y fortalecer las relaciones interpersonales, interinstitucionales e internacionales; capacitar a los y las participantes como animadores de un método participativo, el cual promoverá acción comunitaria y documentará el programa de diplomado con fotos y videos, etc.
Hay la necesidad de teorizar más profundamente en el campo de trabajo en los aspectos de estética y ética de la producción, educación popular y comunitaria. Se necesita un considerable compromiso y trabajo para sistematizar la información acumulada de la experiencia.
En términos de tensiones creativas, la importancia de la comunidad debe ser reforzada, y no ser reducida a entusiasmo emocional alrededor del proceso de producción.
La estética local que emerge de la ética de la participación comunitaria reflejará el pensamiento, sentimiento y la acción de la comunidad. Hay el peligro de que el proceso de reclamación y reinvención caiga en la superficialidad y en los estereotipos. Sin embargo, el proceso de diplomado está contribuyendo al desarrollo personal, autoestima, compromiso de los participantes, y está promoviendo transformación social a través de la interacción dentro y entre comunidades.
